El colegio Nuestra Señora de la Paz (Barrio Eduardo Santos), es una obra del  Espíritu de Dios que impulsó al padre Sánchez y a su incondicional amigo al padre Calderón, quien lo apoyó en la fundación de la Comunidad de Hermanas de Nuestra Señora de la Paz y del Colegio que lleva el mismo nombre.

Esta obra  educativa fue la cuna y la escuela donde las primeras hermanas vivieron la experiencia de consagración al servicio del Evangelio. Este colegio encierra el secreto y la magia del Carisma que nace en el corazón de los jóvenes mujeres que aman lo que Dios ama: al pobre, al indefenso, al desvalido, al recién llegado del campo empañado por la violencia con la esperanza de encontrar paz en las grandes metrópolis, a través de un buen trabajo, de una buena educación, de dignidad para su familia y de todo aquello que le posibilite vivir como hijos de Dios.
En la parroquia de Santa Helena y en las aulas del Colegio,  las primeras hermanas con su preparación como maestras, pero sin más experiencias que la de Dios, fueron conduciendo a niños y jóvenes por los caminos del mensajero que busca y anuncia la paz.

Es la vivencia más profunda de una carisma que brota abundantemente en la sonrisa, en la alegría, el entusiasmo, el servicio incondicional de jóvenes religiosas que con la asesoría directa de su fundador y de sus sacerdotes amigos inician la congregación y las diferentes obras de la paz.